Cortes generosos asados lentamente sobre fogón de leña. El auténtico sabor del llano, con el fuego como único ingrediente secreto.
"La carne buena no se apura. Se deja que el fuego haga su trabajo."
En EL FOGÓN cocinamos como en el llano: fogón abierto, leña de mango y tiempo. Cada corte se asa lentamente sobre las brasas, girando constantemente para lograr una costra perfecta y una carne jugosa por dentro.
No usamos hornos, ni gas, ni atajos. Solo fuego, sal gruesa y la paciencia que el buen asado exige.
Costilla larga asada lentamente hasta que la carne se desprende del hueso. Servida con limón y sal gruesa.
El corte más tierno del ganado. Sellado al fogón y terminado con mantequilla de ajo y hierbas llaneras.
Corte delgado y sabroso, asado rápido al fogón. El favorito de los puristas. Con chimichurri de la casa.
El corte más suave. Asado al punto exacto, servido con yuca frita y suero costeño.
Crocante por fuera, suave por dentro
De maíz pelado, asada al fogón
Dulce, asado en su cáscara
Tomate, cebolla, cilantro y limón
Artesanal, con limón y arepa
Dorada, con mantequilla y sal
"El fuego no miente. Si le pones respeto, te devuelve sabor."
EL FOGÓN nació en 2010 cuando Don Pedro, oriundo de Villavicencio, decidió traer el auténtico asado llanero a Bogotá. Lo que empezó como un fogón los fines de semana para amigos y familia, se convirtió en el asadero favorito del barrio.
Hoy, 14 años después, seguimos con la misma receta: fogón abierto, leña de mango y la paciencia que el buen asado exige. Cada corte que sale de nuestro fogón lleva el sello de Don Pedro: fuego, sal y corazón.
La mejor costilla de res que he probado en Bogotá. Se desprende del hueso y el sabor ahumado es increíble. El ambiente es rústico pero acogedor.
El churrasco con chimichurri es espectacular. Don Pedro siempre saluda con una sonrisa y te explica cómo preparó la carne. Se nota la pasión.
Los domingos de asado familiar son una tradición. La yuca frita y el plátano maduro son perfectos. Precios justos para la calidad que ofrecen.